miércoles, agosto 21

Estambul: ciudad y recuerdos de Orhan Pamuk

POR: KATHERINE MARTÍNEZ. 

Estambul: ciudad y recuerdos es una autobiografía novelada escrita por Orhan Pamuk y publicada en el 2006. Una de sus principales temáticas, probablemente, es la visión casi total del narrador que recae en una ciudad que se destruye a sí misma, pero también sobre una ciudad en ruinas que renace todo el tiempo.

El personaje central será el propio Pamuk, quien hace recorrido a través de su ciudad en donde la apropiación de lo espacial y lo sentimental convergen para formar un sentido de pertenencia entre lo que se está contando y la mirada más intimista del narrador. La ciudad se convierte en cómplice y en lugar ameno. Estambul: ciudad y recuerdos es una autobiografía que tiene un conjunto de valores que también se extralimita al simple apego. Es una oda narrada a la ciudad que vio crecer a Orhan Pamuk, en donde no solo se evidencia lo emocional sino de una real conciencia de lo nacional.

Está narrada desde la visión caótica, sino desde la recreación del espacio a través de la memoria. Es decir que, tendrá sus carencias y exageraciones como cualquier sentimiento de arraigo. El relato de Pamuk nos dirige tanto al reconocimiento ciudadano como al sentir, la añoranza y sobre todo al factor recuerdo, principal hilo conductor para la reconstrucción del Estambul de los años 60.

La obra tiene una huella romántica que la sigue de principio a fin. Los escenarios, quienes los componen y las emociones del Pamuk, habitante de ella hasta los veinte años, se verán como factores móviles que tendrán consecuencias en el aspecto de la ciudad. La ciudad conflictiva, la ciudad de los incendios, la ciudad capital del imperio otomano. Estambul no solo se re significa por lo que el visitante puede ver en ella sino que a través de la apropiación de la voz narrativa se puede observar a la ciudad que se concentra y se halla en sí misma como quien la habita y la ha vivido.

Al igual que en Justine, de Lawrence Durrell, la presencia de la ciudad es la representación de alguien. En el caso de Justine, Alejandría es a Justine como Justine es a Alejandría: exótica, extraña, con pasajes claro oscuros en donde se puede ser parte del abanico de la condición humana como entrar en la marea de sus emociones. En Estambul, Estambul es a Pamuk pero Pamuk no es tan Estambul. Hay un sentido de desarraigo a partir de que éste deja la ciudad.

Estambul: ciudad y recuerdos de Orhan Pamuk debe ser leído como un libro de experiencias, como un pastiche de emociones; quizás como una especie de relación amor-odio con lo que se tiene y como una autobiografía en donde el recorrido espacial va a ser parte de la condición cíclica de la vida. Pamuk nos traslada a la exótica Estambul pero también como la ciudad que se reinterpreta en cada huella de tinta.